13/4/07

Maestro asesinado en Argentina

Carlos Fuentealba falleció como consecuencia de un
impacto en la cabeza con una granada
de gas lacrimógeno.

La muerte de un maestro, a quien le habían disparado una granada de gas en la cabeza durante una feroz represión policial contra una protesta docente en la sureña provincia de Neuquén, conmueve a los argentinos y hace temblar el tablero político en un año electoral.
Carlos Fuentealba, de 40 años y padre de dos hijas de 14 y 10 años, un querido profesor de química de una escuela pública, murió el jueves tras un día de agonía como consecuencia del golpe de una granada de gas lacrimógeno.
El disparo contra la cabeza del maestro fue realizado desde pocos metros por un policía, pese a que ya había sido dispersado un corte de ruta de la protesta docente.
El policía Daniel Poblete, sospechado de haber sido el autor del disparo, fue detenido e indagado ayer, informó la fiscalía neuquina.
"Siento un profundo dolor por la muerte de este docente argentino. Nosotros hemos repudiado siempre la violencia y repudiamos la represión como forma de enfrentar conflictos sociales", expresó el presidente Néstor Kirchner la noche del jueves, según un cable de la agencia oficial Télam.
El presidente quebró así el silencio que mantuvo desde el fin de semana pasado cuando inició un descanso en la localidad patagónica de El Calafate, aunque no regresó a la Capital.
Los maestros mantienen un prolongado conflicto que impidió el inicio de las clases en Neuquén, provincia gobernada por el derechista Jorge Sobisch, opositor a nivel nacional y candidato a la presidencia para las elecciones de octubre, pero el trágico episodio puso en jaque su candidatura.
Sobisch, del Movimiento Popular Neuquino, es un aliado del empresario y diputado derechista Mauricio Macri (Pro), el mejor posicionado candidato a jefe de gobierno de Buenos Aires para las elecciones porteñas de junio, según encuestas.
Macri que enfrentará, entre otros, al ministro de Educación, Daniel Filmus, candidato por el oficialismo en Buenos Aires, reclamó "orden" al gobierno nacional.
"El orden es un valor de la democracia, hay una distorsión ideológica en pensar que orden es dictadura militar", dijo ayer a la porteña radio Continental.
Sobisch, un fuerte caudillo provincial, intentó deslindar responsabilidades, pero admitió haber ordenado la represión.
En repudio a lo ocurrido, un grupo de activistas de izquierda incendió un local partidario de Sobisch, en el centro de Buenos Aires, con un saldo de 16 detenidos.
Por su parte, el gobierno federal desestimó su responsabilidad en los episodios de Neuquén al advertir que no tiene injerencia en el poder de policía de las provincias, y recordó que la educación pública y su financiamiento fueron descentralizados en la década pasada.
Pero también la patagónica Santa Cruz, la provincia natal de Kirchner y a la que gobernó por 11 años hasta 2003, atraviesa un prolongado conflicto docente por reclamos salariales, que incluyó dos multitudinarias marchas en marzo.
Los maestros y trabajadores estatales de Santa Cruz vienen denunciando persecución y amedrentamiento por parte de autoridades políticas y policiales.
El conflicto tocó así a Kirchner que se ausentó el lunes pasado del acto central en homenaje a los ex combatientes de la Guerra de Malvinas (1982), en la provincia patagónica de Tierra del Fuego, para evitar ecos de la protesta docente, según la prensa. *

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