5/4/07

Brasil se moviliza para salvar la Amazonia

La escasa rentabilidad de la deforestación salvaje de la Amazonia ha reforzado con argumentos económicos las reivindicaciones ecologistas.
















Los propietarios rurales y los ecologistas brasileños recordarán el año 2000 como el de su enfrentamiento. Unos y otros querían decidir acerca del futuro de la mayor reserva biológica de la Tierra. Las recogidas de firmas, las manifestaciones de protesta y una lluvia de veinte mil mensajes electrónicos respaldaron a las ONG del país impidiendo una revisión del Código Forestal que pretendía aumentar en 25% el índice de deforestación permitido en la selva amazónica, esa deforestación que, entre 1978 y 1997, supuso arrasar 532.000 km2. En el momento crítico del enfrentamiento, en mayo pasado, un sondeo de la opinión pública reveló que 88% de los electores no votarían por los diputados que defendiesen la citada revisión del Código Forestal. A juicio de 93% de los encuestados, la conservación del medio ambiente no es perjudicial para el desarrollo del Brasil, y un 90% opinó que una mayor deforestación no contribuiría a reducir el hambre. Aún más significativo: en un país donde pocos leen la prensa, 63% de los ciudadanos afirmó seguir atentamente el debate, en buena parte gracias a que éste encontró eco en la radio y la televisión. Los medios financieros se manifestaron claramente contra la iniciativa revisonista: “No hay un solo argumento que justifique esa enmienda catastrófica”, afirmó la influyente Gazeta mercantil, recordando además que “en Brasil no faltan tierras productivas. Hay más de cien millones de hectáreas sin explotar sólo en la región del cerrado”, esa especie de sabana que ocupa la cuarta parte del territorio nacional y que en la Amazonia ha perdido el 60% de su vegetación original debido a la expansión del cultivo de la soja y, sobre todo, al pastoreo. Otro gran diario brasileño, O Estado de São Paulo, expresó la preocupación por el futuro al preguntarse en un titular “qué aire vamos a respirar”. Para comprender la popularidad de la campaña de los ecologistas basta recordar que los personajes de la Banda de Mónica, historieta ilustrada que se publica en decenas de periódicos, aparecieron vestidos de luto en señal de protesta. “Por primera vez la sociedad brasileña reacciona, se organiza y obtiene resultados gracias a una movilización nacida dentro de sus fronteras”, dice Eduardo Martins, presidente hasta el año pasado de la agencia federal del medio ambiente (IBAMA). “En Amazonia el proyecto fue rechazado por sectores que nunca antes se habían movilizado, como la clase media y la prensa local”, afirma el biólogo Adalberto Veríssimo, investigador del Instituto del Hombre y el Medio Ambiente de la Amazonia (IMAZON), una de las ONG más respetadas de la región. “Todo el mundo comprendió que un bien público iba a ser destruido sin generar ningún tipo de desarrollo.”

Leer más en: http://www.unesco.org/courier/2000_11/sp/planet.htm

0 comentarios:

  © Blogger template 'Fly Away' by Ourblogtemplates.com 2008

Back to TOP